Lo que dio de sí la cosecha del azafrán

Contar una historia con unas cuantas fotografías es lo que de la sentido a las mismas y en este a caso es lo que pretenden estás imágenes con la cosecha del azafrán.

Dos días no es demasiado tiempo, pero es el tiempo que se ha dispuesto en el primer Taller de Fotografía Documental y de Reportaje RAW Spain que ha girado en torno a este tema. En cualquier caso ha sido toda una experiencia fotográfica y sobre todo emocional.

La cosecha es la culminación de toda una temporada de esfuerzo e inversión. Es también casi dos semanas de dormir poco, de recoger la flor, de mondar, de tostar y vuelta a empezar.

Es tiempo de familia, de colaboración, de unión y de esfuerzo compartido. Gentes cercanas, sinceras, trabajadoras; eso es lo que he visto yo. Gentes como Jose, su mujer Carmela, sus hijas, el abuelo, la hermana, la cuñada, los añadidos Isabelo y Práxedes, todos afanados en mondar la rosa del azafrán para evitar que llegue la madrugada. El azafrán hay que recogerlo, mondarlo y tostarlo en un solo día, ya que si no es así, la humedad lo estropea. Al día siguiente vuelta a empezar yendo a los campos de cultivo.

Una frase ha quedado en mi subconsciente “Con el beneficio del azafrán pago la carrera de mi hija” y es que Jose aparte de azafranero es albañil y el azafrán le permite llegar un poco más lejos a base de dedicación y esfuerzo.

En su casa de Camuñas (Toledo) hemos aprendido mucho sobre esta flor y nos hemos emocionado ante las muestras de cariño y cercanía que nos han proporcionado. Ellos pacientemente han permitido que les fotografiáramos, que les hiciéramos todo tipo de preguntas y todo con una sonrisa y paciencia infinita. Ellos son los verdaderos protagonistas de esta historia.

Por otro lado, la grata compañía y el buen hacer de mis compañeros Adri, Conchi, Kike, Marta y Carlos, ha hecho que fuera un fin de semana espléndido. Así es RAW Spain.

La fotografías de la cosecha.

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2 respuestas a “Lo que dio de sí la cosecha del azafrán”

  1. Marta dice:

    Me ha encantado el reportaje, y al haber estado allí supongo que lo miro y lo leo con otros ojos. Aún así no se puede negar la bellaza de las fotos y del transfondo.

    A mi también se me quedó una frase parecida a la que decía Jose, en este caso la decía su hermana, de cómo se fue comprando los muebles con la que sacaban de la cosecha.. un año la lavadora, el otro el sofá.

    Fue una gran experiencia, irrepetible en alguna forma, pero sé que hay muchas otras por ahí sueltas que no dejaré escapar. Una suerte poder haber estado allí con vosotros.

    Un abrazo!

  2. Comparto tu opinión Marta respecto a la experiencia y en cuanto a la suerte, la suerte ha sido nuestra de compartir esos momentos con personas como tú. Abrazos

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