El próximo 7 de abril a las 8 de la tarde se inaugura en la sala de exposiciones de la CAM en Alicante (Av. Ramón y Cajal, 5) la exposición «Retratos del Corazón Maasai«, cuyo autor Miguel Candela nos muestra a través de 52 fotografías y una presentación multimedia, su singular mirada de este mítico pueblo que trata de desarrollarse y a la vez preservar su identidad cultural. Esta exposición que recomiendo encarecidamente, estará abierta al público un mes y medio aproximadamente, teniendo previsto trasladarse a otras ciudades dentro del ámbito cultural de la CAM. A su autor no le será posible acudir en esta ocasión a la inauguración, pues en esas fechas estará en Hong Kong donde reside actualmente, pero seguro que se pondrá de relieve su excepcional valía como fotógrafo. Debido a la amistad que me une con Miguel, he tenido la oportunidad de ver estas fotografías antes de que se hiciera realidad esta exposición y doy buena fe del excelente trabajo realizado por él.

Fotografía: © Miguel Candela

Fotografía: © Miguel Candela

Fotografía: © Miguel Candela

Fotografía: © Miguel Candela

Fotografías: © Miguel Candela

Tenéis información complementaria de la exposición en la CAM (Caja del Mediterráneo) y en ADCAM (Asociación de Desarrollo, Comercio Alternativo y Microcrédito).

Quiero aprovechar este interesante evento fotográfico, para poner de relieve lo que hay detrás de un reportaje de estas características y lo voy a hacer a través de una entrevista que he realizado a su autor, al que le agradezco su colaboración y la cesión de las fotografías que ilustran esta entrada. En esta entrevista que podéis leer a continuación, Miguel nos explica sus motivaciones, sus anhelos, sus compromisos, sus proyectos y en definitiva su pasión por la fotografía de reportaje. Espero que os sea interesante.

 

ENTREVISTA

¿Cómo te surgió la posibilidad de realizar este reportaje?

Mi viaje a Kenia fue un proyecto no planificado. Todo surgió cuando tuve la gran suerte de conocer a Rosa Escandell, promotora del mismo a través de la ONG que dirige ADCAM. Rosa se interesó por unas imágenes que fotografié hace un par de años en Malí. Me explicó su trabajó en el Masái Mara, consistente entre otros proyectos, en la construcción de una escuela. No tuve ninguna duda, tenía que aprovechar la oportunidad que se me presentaba. Dos semanas más tarde estaba en Nairobi.

 

¿Cómo se desarrolló el trabajo fotográfico?, ¿Cuántos días estuviste con ellos?, ¿Cómo te sentiste?

Estuve conviviendo con los masáis durante 15 días aproximadamente. Se podría pensar que son muchos días, pero no lo son para un trabajo de este tipo. Los primeros días fueron complejos ya que los habitantes de la aldea estaban demasiado pendientes de mi presencia, lo cual es lógico por otra parte. A medida que transcurría el tiempo nos fuimos conociendo poco a poco y acabamos congeniando totalmente. Muchos de los masáis apenas saben inglés pero aun así manteníamos conversaciones y nos divertíamos imitando los sonidos de los animales. Puedo decir que hice muy buenas amistades, pues al margen de mi trabajo dejé allí muchos y buenos amigos. Recuerdo esos días con nostalgia, ya que fue una experiencia que nunca olvidaré. Me hicieron sentirme como un masái más y me abrieron sus hogares como si fuera un amigo de toda la vida. Me gustaría continuar este reportaje más adelante y poder volver a verlos.

 

¿Estas satisfecho con este reportaje?

Por norma general nunca suelo estar satisfecho con los temas que trato. Conocer el lugar y situarte en un tema lleva su tiempo, siempre surgen situaciones que no puedes controlar y planteamientos que se te presentan a posteriori. Esta “insatisfacción” personal no me impide disfrutar de la experiencia, sino que me estimula para esforzarme más y progresar. Si al finalizar cada trabajo me sintiera totalmente satisfecho y no viera los fallos, me estancaría como fotógrafo. Tengo claro que si volviese (cruzo los dedos) intentaría hacerlo en otras fechas. En enero es pleno verano en Kenia y el sol es abrasador. Dada la situación geográfica, la luz del día es dura y el sol no da tregua. Eso si, cuando el sol empezaba a bajar, entonces disponía de 45 minutos con unas condiciones de luz increíbles para fotografiar.

 

¿Cómo ves el futuro de esta comunidad?

Los masáis son una comunidad que se va adaptando a los cambios lentamente pero sin olvidarse de sus raíces. Es un cambio que según parece es inevitable, pero no a costa de destruir sus tradiciones. Existe un gran número de masáis que se marchan a las ciudades en busca de nuevos retos o mayores oportunidades. Aun así, en los próximos años no me imagino cambios importantes. Uno de los mayores retos que tienen los masáis es la falta de educación. Para los niños que viven en el Masái Mara, es una tarea sumamente difícil poder asistir cada día a la escuela. Dadas las distancias que les separan de las escuelas (y del inexistente transporte público), muchas veces los niños se quedan en los poblados cuidando del ganado, cocinando o bien haciendo la colada. Los jóvenes y las próximas generaciones son en gran medida su futuro y por esta simple razón, la educación debe ser de vital importancia para que puedan prosperar. Es muy importante también desarrollar la labor de la mujer en esta sociedad, donde hasta el momento ocupan un papel secundario. No es el caso de la manyata (poblado) que yo visité, ya que ADCAM ha hecho una gran labor proporcionándoles trabajo a través de Pikolinos. Así han podido exportar su artesanía y tener su primer trabajo remunerado. El líder de la aldea donde me acogieron William Pere, es una persona muy inteligente y válida que trabaja generosamente día a día, por el bien de su comunidad. Tiene a su cargo más de 130 personas y su reto personal, una vez inaugurada la escuela de primaria (ADCAM con el patrocinio de la CAM) es continuar con lo que sería la 1ª escuela de secundaria en el Masái Mara. Conociéndole seguro que lo conseguirá.

 

¿En qué medida crees que tu trabajo les ayuda o perjudica?

El objetivo principal del proyecto como te he comentado era la construcción de la escuela y mi trabajo era colaborar en su difusión. Así lo entendieron tanto Rosa Escandell como los propios masáis y yo me puse a su disposición, porque me pareció un proyecto formidable. Hoy en día la población vive de la ganadería y del turismo. De vez en cuando aparece un grupo de turistas y tienen que montar “la función“. Cantan alguna canción, bailan, muestran una casa y les venden su artesanía que por cierto es preciosa. Tienen claro que este no es su camino y piensan que con una mayor formación las cosas serían muy distintas. He tratado de transmitir en mis fotografías el gran respeto que la población masái me merece y colaborar para que la gente lo sienta así. Es una cultura tan importante que siempre ha sido foco de atención de escritores, antropólogos, reporteros, organizaciones humanitarias, personalidades de la política y las humanidades. Todos ellos han dejado una gran labor de difusión y documentación sobre los masáis. Creo que mucho mejor que yo, William Pere que estará presente en la inauguración de la exposición, podrá explicar cómo es la vida en el Masái Mara, como son sus costumbres y tradiciones y lo que es más importante, qué esperan del futuro próximo. Es un verdadero placer escucharle.

 

¿Crees que es necesario que el fotógrafo esté comprometido con lo que trata de reflejar?

Por supuesto, sin la menor duda. Cuando el fotógrafo de reportaje realiza un trabajo, es porque la situación le preocupa o le estimula para reflejarlo en sus fotografías. No me imagino haciendo un trabajo sin una motivación y una necesidad de transmitir. Creo que nuestra propia personalidad y nuestros compromisos se transmiten en el trabajo que realizamos. Cada fotógrafo da una visión diferente sobre un mismo tema y allí quedan parte de sus emociones.

 

¿Cual ha sido tu último trabajo?, ¿Qué proyectos tienes?

Acabo de regresar de Bangladesh. Estuve allí un mes cubriendo distintos temas; explotación infantil, minorías étnicas procedentes de Birmania, víctimas del ácido, prostitución, trabajadores en fábricas de ladrillos….Ha sido un viaje intensísimo, pero considero que ha valido la pena. A corto plazo tengo trabajo de fondo editando las nuevas fotografías y valorando los resultados. Independientemente de ello, tengo muchas ideas y destinos, pero todavía no sé cual será el primero de ellos, si os dijera más seguro que me equivocaría.

Fotografía: © Miguel Candela

Share