Wigberto Recio. Historias de un criador de puercos
Como comenté en la anterior entrada sobre mi reciente viaje a Cuba, dediqué bastante tiempo a conversar con las personas. Fruto de esas conversaciones nacen amistades que aunque casuales y breves, no dejan de ser intensas. Este es el caso de Wigberto Recio, un amigo que dejé allí y del que no voy a escribir nada porque prefiero contarlo en formato multimedia. Aquí os dejo la historia.

Pues yo creo que en este caso la imagen no vale lo que valen las palabras (que sí que valen pero tú ya me entiendes) y la historia de ese hombre te la quedas tú no sé si por egoísmo o por vagancia.
Aún así, tremendo.