The Sunday Drivers

Ayer a esta horas más o menos empezaba a tocar The Sunday Drivers en el auditorio Juan XXII de San Vicente del Raspeig (Alicante). Este grupo toledano que canta en inglés, se encasilla en la denominada corriente musical «indie», siendo quizá su tema más conocido (entre otros) Do It” que se convirtió en un éxito internacional, empujado también por apariciones de la banda en televisión (Buenafuente, No Disparen al Pianista) y siendo la banda sonora de serie televisiva (Cuestión de Sexo). También se usó su música en anuncios comerciales como es el caso de Cruzcampo Light.

Yo los conozco desde hace tiempo y me sedujeron desde el principio. Se me escaparon las dos últimas veces que actuaron por la zona, pero recientemente y avisado por un buen amigo que me advirtió de su visita, no me lo pensé dos veces y con casi con dos meses de antelación ya tenía las entradas.

Sólo dos días antes del concierto se anunciaba en los medios de comunicación y en su web la disolución de este extraordinario grupo con poco más de diez años de vida. Esta inesperada noticia me entristeció un poco, porque no abunda lo bueno, pero me ha servido para disfrutar de su increíble «directo» con más intensidad si cabe, sobre todo dándole el valor añadido de ver algo irrepetible. Me llevé la cámara y pude inmortalizar instantes de este concierto histórico (por lo menos para mi). Recomiendo su música a quien no la conozca. Vaya desde aquí, mi humilde homenaje en forma gráfica.


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«La Ciudad Roja» en 25 imágenes

«La Ciudad Roja» en unas cuantas imágenes.

Ciclomotores y bicicletas desbocadas circulan por doquier, el canto del almuédano flota en el aire y en la plaza Djemaa el Fna, ya se puede ver el humo blanco y oír el bullicio de la gente que anticipa la caída de la tarde. Es difícil no caer rendidos ante tanto sabor y tanta magia.

Tres días condensados en 25 imágenes…espero que os guste.

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Fotografiar en Marrakech

Cada vez me gusta menos viajar a destinos muy turísticos y me atrae más perderme por lugares poco frecuentados, pues todos los sitios tienen su encanto si se saben valorar de manera adecuada. En los sitios donde acuden miles de turistas, en realidad todo es más artificial, más falso y menos cercano.

En esta entrada sobre mi regreso de Marrakech, escribía «…En cuanto a la fotos no estoy muy satisfecho, pues «La Ciudad Roja» soporta mucha carga turística y eso hace que sea difícil capturar momentos naturales y espontáneos sin causar molestias o caer en la tentación de las fotos “pactadas”. Intentaré escribir algo al respecto más adelante.»

Dando continuidad a mis intenciones, haré una breve reflexión a cerca de mi experiencia haciendo fotos en Marrakech. Vamos allá….

Hace diez años realicé un viaje por Marruecos en coche, llegando hasta Essaouira (cerca de Marrakech). Fue un viaje de muchos kilómetros que me permitió visitar varias ciudades y reflejar con mi Nikon F801s y unos cuantos carretes de Velvia, una pequeña parte de esta sociedad. No encontré ningún problema a la hora de hacer fotos a las personas, más allá de mi propia reticencia a poder molestar, sin embargo en esta ocasión he percibido en Marrakech una actitud mucho más hostil.

Las cosas parecen haber cambiado mucho, ya que por aquella época no existían la cámaras digitales que hoy porta todo turista y que vemos por todos lados. Esta avalancha de «clicks» hace que en muchos casos se superen los limites de la prudencia, sin mostrar ningún respeto por lo fotografiado. Una cosa es fotografiar en el gran circo que es la plaza de Djemaa el Fna, donde te piden que les hagas fotos a cambio de unos dirhams (convirtiendo la foto en una clara transacción de intereses) y otra cosa es pasear por los zocos y los sitios donde ellos trabajan y viven, apretando el obturador de manera indiscriminada, olvidando que son personas y no instantáneas para coleccionar.

Es por ello, que cuando paseas por sus calles te sientes vigilado, están en guardia y enseguida lo notas. En este viaje he podido ver como un turista filmaba en vídeo a un vecino que descansaba en su carro y este al darse cuenta, le hizo el conocido gesto con el dedo corazón de «que te den por culo». Aún así, este despiadado turista seguía filmándole como si no fuera con él el tema. Es más creo que se jactaba de tal hecho, aprovechándose de la precaria situación económica de su víctima. No creo que hechos como este sean habituales, pero tampoco excepcionales.

Cuando la fotografía es un acto espontáneo, respetuoso y conciliador en la que se produce cierta comunión entre el fotógrafo y el fotografiado, este acto se convierte en natural, distendido y relajante y uno se da cuenta enseguida de que es bienvenido. Por el contrario cuando se convierte en un acto irreflexivo, intrusivo e irreverente donde el fotógrafo quiere conseguir su objetivo a toda costa, se convierte en un acto hostil y es rechazado por parte del fotografiado, como no podía ser de otra manera.

En este contexto he percibido un claro rechazo por parte de los marrakechíes a ser fotografiados, imagino que en gran parte debido a la presión a la que son sometidos. En la mayoría de los casos son fotografiados sin que antes se les haya pedido permiso y se les roba esa intimidad que a todos nos gusta conservar. Quizá se sume a este argumento, otros de carácter religioso, (aunque creo que esto último no sucede en otros países musulmanes). En cualquier caso no les queda más remedio que optar por un conducta autodefensiva, tapándose la cara o lanzando reproches al aire.

Siempre he pensado que es mejor pedir permiso a la hora de hacer una fotografía a una persona o en su defecto intentar hacerla con discreción y sin molestar, sin invadir el entorno más próximo del fotografiado (usando un tele por ejemplo) y en definitiva de hacerlo con respeto, ya que nosotros estamos de visita y ellos viven allí. Un buen ejercicio para valorar esta reflexión sería invertir los términos y pensar por un momento que fuéramos nosotros en nuestra vida cotidiana los fotografiados a diario por turistas ávidos de imágenes. Probablemente acabaríamos hartos.

En cualquier caso, mi experiencia no es extrapolable a todos los que visitan o han visitado esta ciudad y además en esta ocasión he estado poquísimo tiempo para hablar con propiedad, pero no creo que vaya muy desencaminado. Lo que si está claro, es que fotografiar en Marrakech no es fácil y quizá la conducta poco responsable de muchos turistas armados con su cámara tenga parte de responsabilidad.

Esta foto está hecha en un mercado de alimentos y es una de las pocas que he podido hacer en la que este amable tendero accede con agrado a mi proposición de fotografiarlo. Siempre hay excepciones.

Para la próxima entrada, subiré el resto de fotografías de esta escapada en forma de reportaje.

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De vuelta de Marrakech

De vuelta de «esa» escapada fotográfica tan esperada a Marrakech y una vez en casa, se abren espacios ahora a la reflexión (lo que me ha aportado el viaje en todos los sentidos), a la valoración (a cómo ha ido las cosas y a la cosecha fotográfica obtenida) y finalmente al procesado para compartirlo en forma de reportaje o simplemente como fotos sueltas. Ya veremos lo que da sí.

El viaje ha estado genial y todo ha salido estupendo. Sin lugar a dudas ha sido un Marrakech sin cortapisas. Todo el santo día pateando por «esas» calles, hospedaje de viajero, temeridades gastronómicas y hammam incluido. Había que probarlo todo, pero lo mejor ha sido la compañía. Tanto Carlos como Ximo han sido los mejores compañeros que uno puede tener en este tipo de viajes, que han convertido esta escapada en un disfrute, lleno de buen rollo y satisfacción. Hemos acabado extenuados, pero proponiendo una escapada de estas por lo menos una vez al año.

En cuanto a la fotos no estoy muy satisfecho, pues «La Ciudad Roja» soporta mucha carga turística y eso hace que sea difícil capturar momentos naturales y espontáneos sin causar molestias o caer en la tentación de las fotos «pactadas». Intentaré escribir algo al respecto más adelante.

De las fotografías que he podido hacer pocas se salvan, pero siempre se aprende algo y además y lo más importante…lo hemos pasado realmente bien. Poco a poco iré haciendo un selección que intentaré mostraros sin que sea muy aburrido. 😉

Carlos & Ximo

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Un año de «Mácula Lútea»

Hoy hace un año que nació este blog y aunque sea un tópico hacer una breve revisión de lo que ha acontecido en este periodo de tiempo, debo hacerlo sobre todo para agradecérselo a todas aquellas personas que han pasado por aquí. Como blog personal que es, no persigo más que pensar en voz alta sobre fotografía. Todo lo demás queda en un segundo plano.

No obstante para cuantificar esta andadura, he de decir que he dado el tostón con 70 entradas que han generado 120 comentarios, sin embargo se han registrado 60.000 páginas solicitadas. Esta cifra incluye robots y gente perdida, por lo cual no es un dato muy objetivo, pero no creo que exista una manera de saber quien entra realmente a un blog con interés. A pesar de eso, esta cifra parece indicar que este humilde blog por lo menos suscita cierto interés en un entorno cercano de amigos y conocidos que nos une la misma «pasión» por la fotografía. No necesito más.

Como una lagartija inquieta, tengo algunas ideas nuevas en la cabeza que espero poder llevar a cabo este año. El tiempo lo dirá…

Gracias de nuevo por estar ahí.

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La Caja Azul

Depurando este fin de semana parte de la suculenta información que encontré en el Blog de Rafa Pérez (sobre lo que versa mi anterior entrada), he dado con La Caja Azul. Él mismo ha sido uno de los impulsores de este proyecto y aunque cercano al ámbito profesional, es igualmente válido para cualquier persona que quiera profundizar en diversos aspectos de la fotografía.

En su pestaña «qué es la caja azul» la definen como «…una reflexión fotográfica donde reunimos nuestras dudas. Porque de las preguntas se aprende más que de las certezas y de la costumbre de cuestionarnos y debatir se acaba reforzando el pensamiento«.

Alfons Rodríguez decía en la presentación de esta iniciativa que “La Caja azul intenta ser un intercambio, es decir, aquí no venimos a enseñarle a nadie nada sino que venimos todos a reflexionar»

En esta primera edición podemos ver una serie de vídeos correspondientes a las distintas intervenciones (ponencias) que final de esta entrada os desgloso. Están muy bien realizadas y su duración acertada. Cada intervención dura alrededor de media hora y el debate final casi una hora y media.

Me ha parecido una iniciativa fantástica ya que encaja al 100% con la finalidad y filosofía de (Mácula Lútea -Reflexiones fotográficas-), buscando la reflexión como elemento para ampliar conocimientos en torno a la fotografía.

Son todas vuestras…

Información de las distintas ponencias.

Presentación de la primera edición por Alfons Rodríguez

Alfons Rodríguez presenta Caja Azul y abre la primera edición sobre Lectura fotográfica: Los procesos de valoración en fotografía.

Ponencia de Manel Úbeda

Manel Úbeda nos introdujo en el papel de la docencia y en su responsabilidad con respecto a los próximos fotógrafos y su forma de entender la fotografía.

Ponencia de María Rosa Vila

María Rosa Vila nos instruyó sobre la lectura fotográfica desde el punto de la edición gráfica.

Ponencia de Paco Elvira

Paco Elvira nos cuenta sus influencias, debate sobre la influencia de nuestra cultura en nuestra manera de hacer y fotos y se pregunta sobre qué imagen recordaremos con el tiempo.

Ponencia de Rafael Badia

Rafael Badia nos habla de la importancia de recuperar el placer del acto fotográfico, de la latencia y su influencia en la lectura y del calor de un rayo de luz en una foto.

Lectura fotográfica. Debate

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