Historia

Judas y los quintos

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La celebración del Judas y los quintos es una tradición que se celebra en muy pocos pueblos y normalmente se lleva a cabo el domingo de Resurrección. En esta celebración se lincha o quema un muñeco que representa a Judas IscarioteAlbalate de las Nogueras en Cuenca, es uno de estos pueblos donde se celebra, colgando a Judas en lo alto de un palo a casi veinte metros de altura, para después dejarlo caer y posteriormente quemarlo.

Los quintos son los encargados de llevar a cabo este acto con la ayuda de los demás jóvenes del pueblo. Ellos eran los chavales que tenían que hacer la mili y en Semana Santa, antes de incorporarse a su destino, organizaban en su pueblo una fiesta de despedida. Una vez desaparecida esta obligatoriedad, hoy en día se hace al cumplir los 18 años y participan tanto chicos como chicas.

Los quintos fabrican un Judas con un mono de trabajo relleno de paja y un botijo como cabeza. En la madrugada del sábado al domingo se realiza todo el trabajo en la plaza del pueblo. En uno de los extremos de un tronco dispuesto de forma vertical se coloca al Judas. Después colocan tres pares de palos en forma de X para ir subiendo y asegurando el tronco a la vez que se tiran de gruesas cuerdas. Es una tarea muy dura, además de peligrosa por la envergadura de los troncos utilizados, llevando unas cuatro o cinco horas de trabajo

Antes de que se celebre la misa del domingo de Resurrección se suelta una de las cuerdas que sujetan el tronco, de tal modo que el Judas cae desde lo alto a lo más cerca posible de la puerta de la Iglesia. Una vez en el suelo, los niños le extraen los caramelos que lleva en su interior, lo pasean por el pueblo y finalmente le prenden fuego. Tradiciones que están desapareciendo debido a que cada vez hay menos jóvenes que se quedan a vivir en pueblos pequeños.

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Els últims llops marins de l’illa de Tabarca

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Els últims llops marins

Els últims llops marins de l’illa de Tabarca (Las últimas focas monje de la isla de Tabarca), es un proyecto que viene de muy atrás en el tiempo y que por fin le he podido dar forma. Esta historia, la tenía guardada en un cajón desde hace más de 15 años, cuando Batiste Luchoro (su protagonista) me la contó por primera vez. He intentado recrear el fatídico día en que la última pareja de foca monje que vivía en la isla de Tabarca fue capturada a finales de mayo de 1938. Se trata de una narración que no tiene muchas posibilidades contada en clave fotográfica, por lo que me decidí a plasmarla en formato vídeo. Tengo muy poca experiencia en esta disciplina y mucho que aprender, aun así estoy satisfecho del resultado.

Ha sido un lujo contar con la colaboración de tres grandes profesionales, sin los cuales este proyecto no hubiera concluido de esta manera. Se trata de Rafa Herrero 
que amablemente me ha cedido las imágenes de Foca monje
 (Monachus monachus) en libertad, de Jaime Brotóns 
que con su dron ha permitido que pudiéramos grabar los planos aéreos que necesitaba de la isla y de la valiosa aportación de Toni Pau que ha cedido su voz para contar esta historia.

Este proyecto ya terminado, tiene además de mi interés etnológico, histórico y medioambiental una componente emocional intensa, ya que el hilo conductor de esta historia es un familiar al que aprecio y respeto. Es también una manera de otorgar protagonismo a una de esas personas que han dedicado toda su vida al mar y que suelen pasar desapercibidas. También se ha enriquecido mucho esta historia con la aportación de Victoriano Ramos, que durante el proceso de realización del documental entrevisté, proporcionándome información complementaria muy valiosa.

Este microdocumental de ocho minutos y medio de duración, ha necesitado de un periodo largo de tiempo para su realización, ya que se inició hace unos nueve meses. Ha dependido de muchos factores como, disponibilidad de las personas que han participado o ayudado en su realización, la meteorología, horarios de consulta de archivos, permisos, etc.

El vídeo es una disciplina compleja que requiere mucho tiempo, medios, herramientas y sobre todo, coordinación con las personas que intervienen en el proyecto, a los que desde estas líneas quiero agradecer su colaboración ya que me han ayudado de manera totalmente desinteresada. Quiero resaltar especialmente la ayuda de la familia de Batiste, así como de Roque Belenguer (Biólogo), Felio Lozano (Coordinador de la Reserva Marina de la Isla de Tabarca), José Manuel Pérez Burgos (Director del Museo de Nueva Tabarca), José Luís González Arpide (Doctor en Geografía e Historia), Antonio Ramos (hijo de Victoriano Ramos) y el resto de personas que aparecen en los créditos finales.

Sigo prefiriendo la fotografía para expresar mis ideas o contar mis historias, por lo que esta primera apuesta documental en vídeo, no va a marcar necesariamente mi dirección en próximos proyectos. Aunque nunca se puede decir “…yo de este agua no beberé”, intentaré focalizar mi mirada en lo que más me gusta, que es la fotografía.

Espero que os resulte interesante.

Refotografía para “¿…Y por qué no un blog?”

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No es la primera vez que colaboro con “¿…Y por qué no un blog?”, pues es un placer hacer cosas con Gaspar. Hace unos meses inició unas interesantes entradas sobre el legado fotográfico de Laurent y Loty. Estos fotógrafos se dedicaron a finales del siglo XIX y principios del XX a recoger con su cámaras los sitios más emblemáticos de la cuidad de Elche, sobre todo en lo referente a su arquitectura. No me extenderé más sobre esto: os invito a profundizar sobre este tema yendo a sus enlaces correspondientes que podéis acceder desde aquí.

El caso, es que me pidió consejo y/o ayuda para intentar fotografiar y ver las diferencias de esas construcciones y monumentos de la ciudad con el paso de los años. En algunas de estas imágenes, se puede contrastar el paso del tiempo en más de un siglo. Yo le planteé recurrir a la superposición de ambas imágenes para poder visualizarlo mejor.

Esta técnica de superponer una imagen antigua y otra actual se llama refotografía y como figura en Wikipedia se define como: el acto de repetir una fotografía de un mismo sitio, con un espacio de tiempo entre las dos imágenes; un documento del “ayer y hoy” de un área en concreto.

Animado por probar cosas nuevas, nos pusimos manos a la obra y durante varias visitas realizamos algunas pruebas previas. Dedicándole un poco de tiempo y esmero le cogimos el ritmo enseguida. A través de su blog podréis ver los resultados.

Su fin es claramente didáctico por lo que no tenía excesiva importancia esperar el día y la hora exacta de la fotografía antigua, por aquello de la tener la misma luz (en el caso de que la meteorología lo posibilitara). Otro aspecto que nos encontramos es que la orografía del terreno en muchos casos ha cambiado, siendo el punto original donde se tomó la fotografía más alto o más bajo que en la actualidad. También el actual mobiliario urbano tapa perspectivas y accesos, teniendo que jugar con un rango focal u otro o incluso prescindir de la exactitud del ángulo de la toma. En general ha sido una experiencia enriquecedora y de la que hemos aprendido y comprobado cosas muy curiosas e interesantes.

Os dejo unas imágenes de muestra y os emplazo a viajar en el tiempo visitando el blog de Gaspar que no tiene desperdicio. En su blog podréis ver muchas más imágenes y sobre todo disfrutar de sus comentarios.

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Marita, primer extra de “El cielo es nuestro techo”

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Marita es la protagonista del primer extra de una serie entrevistas, que conformaron el futuro DVD de “El cielo es nuestro techo

Estos extras a modo de microdocumentales independientes, servirán para profundizar más en esta interesa historia de las mariscadoras de Cedeira que llevamos entre manos Carlos y yo.

Cierto es que mi compañero Carlos, se ha encargado de la mayor parte del trabajo y que quizá desbordados con tanta horas de grabación, se ha necesitado mucho tiempo para poder seleccionar, editar y montar. De ahí viene la justificación en la demora que hubiera permitido poder tenerlo antes. Sea como fuere, aquí está para su disfrute. Esperamos que os guste tanto como nos gustó a nosotros ir allí para poder contar estas historias. Seguimos trabajando en los próximos extras. Estar atentos.

Marita

 

Albero fotografía: El paso del tiempo

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Albero fotografía: El paso del tiempo, es el título de una colaboración publicada recientemente en la revista Canelobre. Esta revista (la nº 61) titulada “Alicante con lente propia”, ha sido editada por el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert (Excma. Diputación Provincial de Alicante) y presentada el pasado jueves 27 de junio.

Transcribo aquí esta colaboración, con una serie de fotografías para aquellos que tengan curiosidad y no tengan acceso a la mencionada revista. Solo decir que ha sido un auténtico placer el hecho de que los Albero me abrieran su casa para poder realizar estas fotografías y escribir unas líneas sobre su viaje en el tiempo. Mi más sincera gratitud a esta peculiar y entrañable familia.

Albero fotografía: El paso del tiempo

Hoy en día vivimos inmersos en un desarrollo tecnológico tal, que ha supuesto para muchos profesionales un gran reto pasar de la fotografía analógica a la digital. Esto ha sido esencial y necesario para poder seguir compitiendo y no perder clientes. Esta transición técnica ha sido en algunos casos también generacional.

La fotografía ha ganado en inmediatez, en avances técnicos y en calidad de imagen, pero quizá se haya perdido en dedicación, en creatividad y en esmero. Podríamos decir en cierta medida que estamos ante un trabajo que se ha visto devaluado en su forma de afrontarlo en relación a su pasado.

Por otro lado, la fotografía atraviesa hoy una época muy complicada en la que trabajar para poder salir adelante es más difícil que antes. La cantidad de personas que se dedican a esta profesión, la disminución de los beneficios y la crisis que atravesamos, se ha llevado por delante a un buen número de profesionales.

Existe una gran autosuficiencia fotográfica en la sociedad en la que vivimos derivada del boom tecnológico donde la imagen lo inunda todo. Hay más personas que hacen fotografías y menos “fotógrafos”.

En los tiempos que corren es difícil encontrar relevo generacional para un tipo de actividad como es la fotografía, que depende en gran medida de constantes adaptaciones y que exige trasmitir a sus descendientes la misma pasión y experiencia de antes, pero sin descuidar una adecuada preparación técnica para poder afrontar los retos de hoy.

El caso que nos ocupa es un claro ejemplo de adaptación. Vicente Albero Gil supo, allá por los 50 subirse a un tren de lo que entonces se veía venir como una prometedora actividad profesional y que desarrolló con entusiasmo y buen hacer. Posteriormente trasladó esos valores y conocimientos a su hijo que junto a una necesaria y obligada modernización hoy sigue dirigiendo con éxito la empresa que inició su padre.

Vicente Albero Irles en una encomiable labor técnica y emocional, editaba un entrañable libro en 2005 titulado “Tal como éramos”. Una mirada retrospectiva de Vicente Albero Gil conducida de la mano de su hijo, para que sirviera como homenaje a la labor de su padre en todos estos años y que realizó con motivo de su jubilación.

En este libro, el hijo entrevista al padre para sacar lo mejor de él. Lo he extraído para dar forma a este breve reportaje, que pone de relieve este valioso relevo generacional de una actividad que ha evolucionado demasiado deprisa en los últimos años y que no sabemos hacia donde se dirigirá en el futuro. Esperemos que no estemos ante otra profesión en peligro de extinción.

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Notas:

Imágenes para el recuerdo. La nebulosa de Orión (M42)

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Siguiendo en la línea de la entrada anterior y como homenaje a una astrofotográfia que en épocas pasadas centraba mucho mi atención, recurro a esta fotografía de archivo. Se trata de una fotografía de la nebulosa de Orión (M 42) tomada en invierno de 1991 en el observatorio astronómico de los Molinos en Crevillente (Alicante). Está realizada con un telescopio reflector de 40 cm de diámetro a foco directo y con una exposición de aproximadamente 20 minutos, sobre una Ektachrome 400 ASA. Esta fotografía fue realizada en grupo, pues participábamos varias personas intercambiándonos en el seguimiento del guiado. El guiado debía ser corregido manualmente ayudándonos de un retículo iluminado porque existía un pequeño desajuste en el motor que mueve el telescopio, posiblemente debido a un fallo en el variador de frecuencia.  Supuso en aquel entonces un gran logro.

Formábamos parte del Grupo Ilicitano de Astronomía y por aquella época teníamos acceso a este observatorio, como miembros de Círculo Astronómico de Mediterráneo. Este círculo dependía de la obra social de la CAM, que es la propietaria de estas instalaciones. No se sabe donde fue a parar la diapositiva original, pero gracias a que uno de sus miembros (José Luis González) la envió a Kodak a escanear, tenemos copia de la misma. Esta fotografía hoy estará más que superada (dentro del ámbito amateur) sobre todo con las nuevas cámaras CCD que permiten espectaculares resultados, pero para aquel entonces (1991) fue toda una experiencia y satisfacción poder realizarla.

 

La Saranda. Un oficio al borde de la extinción

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No es la primera que vez que hago fotos junto a mi buen amigo Carlos, ni será la última. Existen ciertas sinergías que así lo exigen. En este caso, el tema ha sido La Saranda en Guardamar del Segura (Alicante). En cuanto se lo propuse, no dudó que acudir y después de varios intentos a la tercera fue la vencida.

La Saranda es un oficio ancestral que todavía perdura ver en Guardamar del Segura (Alicante) y que se remonta al siglo XVIII. Consiste en vender por las calles el pescado recién capturado que entra al puerto diariamente. El pescado se aboca en una saranda que va colocada en una carretilla para posteriormente recorrer el pueblo y proceder a su venta.

Creo que es bueno colaborar o realizar acciones conjuntas con otros fotógrafos para aprender a trabajar en equipo, para progresar y para aunar criterios. Ya estamos pensando en nuevos temas. Los tiempos están cambiando…

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